¿ASERTIVIDAD O DISFRAZADO EGOCENTRISMO?

Mi prioridad soy yo, luego yo y después, yo. Así se dicen muchos adictos en rehabilitación. Concéntrate en eso, les dicen a otros. Tú eres el primero que tienes que estar bien. ¿Asertividad o disfrazado egocentrismo?

Ella siente que él es muy ¨Yo, yo¨.

¿Por qué pone tanto acento en sí mismo?, pensaba. En ocasiones le daba la impresión de que no existía o, era, de él, apenas un apéndice.

Y no era la única.

¿Por qué esta actitud, a qué hace referencia?

Por una parte, digamos, desde la perspectiva positiva, expresa la necesidad de estar centrados en su rehabilitación, disminuir los elementos distractores reales o potenciales. Que nada les mueva el foco de lo que es importante ahora.

Desde esta mirada se articula un enfoque de autocuidado que concentra toda la atención y esfuerzos en atender los elementos relacionados con el proceso adictivo y las problemáticas asociadas al consumo.

Crea una barrera protectora que impida o dificulte lo que es más importante en este minuto de su vida: recuperarse. Una actitud así es deseable y resulta necesario fomentarla entre los pacientes y familiares. Es necesario el rescate de la asertividad perdida.

Sin embargo, otra arista interpretativa también acompaña este énfasis ¨yo, yo¨: un dejo de egoísmo que aísla al paciente de las necesidades, preocupaciones, puntos de vista y situaciones particulares de quienes le rodean. Esta actitud suele reforzar conductas narcisistas típicas del comportamiento adictivo.

Lo que se dice o se quiere decir es algo como: ¨pase lo que pase, sea como sea, me preocuparé por mí y sólo por mí. Los demás tendrán que esperar no importa cuáles sean sus problemas. Yo tengo que estar bien primero para poder pensar en otros y estar en condiciones de ayudarlos¨. ¿Asertividad o egocentrismo disfrazado?

Analizada desde este ángulo, la relación con su recuperación y con los otros cambia; refuerza un rasgo adictivo muy persistente: pensar sólo en sí mismo sin tener en cuenta que él no existe aislado.

Hay un entorno social, grupos de los que forma parte, a los que se debe en determinado grado y que este pensamiento egoísta trata de poner en función del yo agrandado. Por este camino la adicción, lejos de desaparecer, se refuerza. Los deseos propios continúan primando, algo como: consumo, luego existo, y… luego existen los demás.

Veamos el proceso de rehabilitación como la vuelta al ser humano que se extravió. De esta manera, la lógica reconstructiva pasa desde el egocentrismo a la interdependencia, en estar al servicio de otros, en formar parte de otros.

Es un reaprendizaje que conlleva modificación de actitudes muy arraigadas en el cual deben estar implicados recursos intelectuales y emocionales. También, rescatar, poner en práctica, una y otra vez, la preocupación por otros. Sanarse, implica, igualmente, considerar las necesidades, angustias y heridas de quienes lo rodean.

Rehabilitarse de una adicción no es un ejercicio solitario, no es una meta que se logre solo. La verdadera rehabilitación incluye reconstruir el sistema de relaciones, los valores que unen a las personas.

Cuando sana la relación, sana la adicción.

Lo que ha fallado, en buena medida, es el vínculo con los demás, y esta enfermedad se cura transitando del ¨yo, yo¨ al yo con los otros, al nosotros.

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