La comunicación asertiva ayuda a solucionar los conflictos

ASERTIVIDAD Y ACTITUD ANTE LOS CONFLICTOS

El conflicto es parte consustancial de la vida cotidiana. La comunicación asertiva es la base para relacionarse desde el autoconocimiento y reafirmación. Por tanto, en buena medida el éxito en las relaciones cotidianas dependerá de la asertividad y actitud ante los conflictos que cada uno asuma.

Tiene, el conflicto, un impacto notable en la salud, el bienestar y la estabilidad del contexto donde se produzca.

Una vida sin conflictos no es posible, forma parte de los vínculos humanos, entonces más vale aprender a convivir con ellos y elaborar maneras productivas de enfrentarlos. El desarrollo de habilidades sociales (comunicación, negociación), el autoconocimiento profundo, veraz, devienen competencias claves en este propósito.

Negar los conflictos, evadirlos es, de lejos, la peor de las actitudes.

Recuerda, la vida se confronta, se organiza. La vida se vive.

¿Qué actitudes facilitan una conducta asertiva antes los conflictos?
  • Reconocer y aceptar su existencia.
  • Mostrar voluntad de solución efectiva.
  • Ser flexible para cambiar.
  • Evitar ser arrogante y tratar de manipular.
  • Tener presente que el conflicto es parte de nuestras vidas y que no viene con etiquetas de bueno o malo.
  • Trabajar con la otra persona, no contra ella.
  • Identificarse y comprender el conflicto para saber de qué forma proceder.
  • Debatir los temas de forma clara, lo que evita ambigüedades y adivinar lo que el otro quiere decir.
  • Respetar cualquier posición contraria, tratar de entender antes de pretender ser entendido.
  • Centrarse en el presente, no en los resentimientos y reservas del pasado.
  • Asumir una posición constructiva.
  • Escuchar, escuchar para comprender.
  • El desarrollo de la empatía para entender a la otra parte.
Se han identificado cinco estilos de afrontamiento de los conflictos que implican determinado grado de resolución de los mismos.

Competidor: Cuando una persona pretende satisfacer sus intereses, independientemente del impacto que produzca en los demás implicados.

Algunos ejemplos son:

  • tratar de alcanzar su meta a expensas de otros,
  • buscar convencer al otro de que la conclusión propia es la correcta y la suya está equivocada,
  • intentar que alguien acepte la culpa del problema.

Colaborador: Cuando las partes de un conflicto desean satisfacer los intereses de todas las partes se da la cooperación y la búsqueda de un resultado beneficioso para los implicados. Al colaborar, la intención de las partes es resolver el problema aclarando las diferencias y no adaptando rígidamente los distintos puntos de vista.

Algunos ejemplos serían: explorar una solución de ganar-ganar, que permita alcanzar plenamente las metas de las partes y buscar una conclusión que incluya posiciones válidas para todas.

Evasivo: Una persona puede reconocer que existe un conflicto y querer retirarse o postergarlo sin darle solución.

Ejemplo de evasión es tratar de ignorar un conflicto y evitar a las personas con quienes no se está de acuerdo.

Acomodaticio: Cuando una parte quiere calmar al opositor puede estar dispuesta a colocar los intereses de la otra por encima de los propios. Es decir, con objeto de conservar la relación, una parte está dispuesta a sacrificarse.

Algunos ejemplos serían:

  • la disposición a dejar de lado la meta personal para alcanzar la meta de la otra parte,
  • apoyar la opinión de otra persona a pesar de que se tengan reservas,
  • perdonar a alguien una infracción y permitir las subsiguientes.

Conciliador: Cuando las dos partes del conflicto quieren ceder algo, comparten y llegan a una solución de compromiso. Al conciliar no hay un ganador ni un perdedor claro. Por el contrario, está la voluntad de racionalizar el objeto del conflicto y de aceptar una solución que ofrece la satisfacción incompleta de los intereses de las dos partes. La característica distintiva de la conciliación es que cada una de las partes tiene intención de ceder algo.

Ejemplos: reconocer un acuerdo parcial con un punto de vista concreto y aceptar la culpa parcial de una infracción.

Las intenciones definen el propósito general de las partes en una situación de conflicto. Sin embargo, las intenciones no son fijas. A lo largo de un conflicto, pueden cambiar porque se vuelve a pensar o porque exista una reacción emocional ante la conducta de la otra parte.

Pero siempre, siempre, es importante pensar, tener la actitud de que a solucionar conflictos se aprende, y, en ese camino se crece. Si eliges crecer, se pueden fortalecer las relaciones, al menos no empeorar, si es esta la disposición de las partes.

Recuerda siempre la importancia de la asertividad y la actitud antes los conflictos para tu bienestar y éxitos en las relaciones cotidianas.

 

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