CONQUÍSTATE

¿A qué edad enterraste tus sueños?

¿Cuándo dejaste de creer?

¿Por qué les dijiste adiós?

Y ahora, sí, justo ahora. ¿Qué harás?

No mañana, no pasado.

Vamos, ¡Conquístate! ¡Anímate!

Ahora: ¿Qué harás?

Ese dolor, esa angustia, esa nostalgia, esa rabia que te regala la frustración de no conquistarte.

¿Adónde irán?

No, ni lo pienses, no profundices tu decepción, la inacción no te servirá, el llanto no ayuda. Sólo ayuda tu fe en ti.

El fracaso vivido no tiene porqué visitarte otra vez, no le des entrada.

La puerta de tu vida sólo la puedes abrir tú; la abres y la cierras tú.

Ahí está el espejo para que te mires profundo, el espejo de tus ojos, por donde llegarás a la hondura de tu alma.

Allí donde estás tú y sólo tú.

¿Qué ves?

Seguro un sueño, muchos bellos sueños que te reclaman un rescate: ya no quieren seguir dormidos.

Despertarse quieren. Erguirse y caminar firmes quieren.

Y la vida, tu vida aún hambrienta de desafíos, te espeta:

«¿Qué harás conmigo?

«Ni se te ocurra hacerme inservible, te dice.

«No lo merezco, tú no lo mereces.

«Te pediré cuentas al final, es bueno que lo sepas, te exigiré a cada momento, sin excusas, que me llenes de sueños, de anhelos, que me hagas saber de tus miedos, disfrutar tus alegrías.

«Quiero que me llenes de ti.

«Que, si tienes que caer, que sea porfiando por tu felicidad.

«Quiero ser tu cómplice. Y yo le diré, le diré junto a ti, a los venideros años, que estás vivo, que aun arden en ti sueños, que eres un mar de sueños, y que los vas a conquistar porque son tuyos.

Porque eres tú».

Aprovecha un día de estos, uno cualquiera; si hoy, mejor: hoy puede ser un gran día, dijo el poeta, y reúnete contigo, háblate… y CONQUÍSTATE.

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