Carl Rogers

LA PSICOLOGÍA HUMANISTA, EL OPTIMISMO, LA VIDA

Si un no psicólogo, entendiendo en tal sentido alguien que se quiera iniciar o ejerza en el campo de la ayuda al bienestar de los demás, me preguntara qué leer sobre la subjetividad humana para empezar, no dudaría un segundo:

Empieza por la Psicología Humanista: Carl Rogers (en la foto), Abraham Maslow, por ahí está bien. Hay otros, descollantes como ellos, pero puedes iniciarte con estos dos, excelentes representantes.

Porque uno debe empezar por la esperanza, por las ideas de confianza sobre las personas, sobre el género humano.

Algún psicólogo me dirá, esta corriente psicológica es interesante, atractiva, pero no es lo óptimo, carece de… Y sí, carecerá de… Pero le sobra convicción sobre las personas, hace a la psicología y a los psicólogos, humanos. Es el centro de su quehacer.

Después estará la metodología y la técnica -que a estos no les falta para nada-, después estará la súper ciencia, sin embargo, para entender, para ayudar, necesitas ser humano, requieres tener ante ti, no un erudito, una máquina sapiente. Otro humano comprensivo necesitas, sin eso…

En este minuto releo a Rogers en El Camino del Ser, y su concepción del Enfoque personalizado:

«Los individuos tienen dentro de sí vastos recursos de autocomprensión y para la alteración de conceptos propios, actitudes básicas y conducta autodirigida. Estos recursos son susceptibles de ser alcanzados, si se logra un clima definible de actitudes psicológicas facilitativas».

O sea, las personas, en principio, pueden, y podrán más si, como personas les ayudamos a crear las condiciones para su mayor desarrollo potencial, su bienestar. Y recalco les ayudamos, o sea, se realiza en conjunto, recuerde que la personas poseen los recursos internos para verse a sí misma, para autotransformarse.

En mi experiencia en varios campos de la ayuda, en Cuba y ahora en Chile, (y trabajo hace años en unos de los campos más desafiantes: la drogadicción, también en el desarrollo personal) mi mayor satisfacción ha sido cuando la mejor técnica que puedo ofrecer es estar disponible como ser humano, como persona alcanzable.

Y quien solicita mi ayuda se da cuenta, ellos saben cuando estás ahí presente, cuando sientes con ellos. Distinguen el profesional muy técnico y distante, del cálido que lo comprende y pone la técnica en función de la ayuda, que construye desde el vínculo.

Ahí, en esa relación humana de a poco, feliz brota, renace amoroso, agradecido, el otro ser humano que, buscando ayuda, también me la ofrece como oportunidad de estar con él.

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