Mejorar tu vida es tu responsabilidad

MEJORA TU VIDA

Mejora tu vida, esa es tu misión, la de todos. En el camino de la vida desarrollamos actitudes y habilidades que nos permiten hacer frente a múltiples circunstancias. Ellas determinarán la calidad de nuestra inserción social y, en buena medida, nuestro bienestar. Asumir o evadir las responsabilidades es una de esas actitudes, reflejo, además, del carácter personal.

La responsabilidad implica hacerse cargo de las decisiones y sus consecuencias, sean estas favorables o no. El camino de nuestro desarrollo está en nuestras manos y, por tanto, la búsqueda del bienestar o la felicidad es una ruta planificable.

La sociedad, se ha preparado más para la sanción, el castigo, que para el entendimiento y la ayuda sincera hacia la mejora del otro. Esta actitud está en la base de la intolerancia, el irrespeto, la burla y la despiadada competencia donde urge imponerse, pase lo que pase, por sobre los demás. Aprendemos a defendernos de estas acciones lacerantes evitando hacernos cargo, desviando la atención sobre la esencia de los problemas y, lo que es peor, culpando a otros, o a las circunstancias externas. ¿La consecuencia final más lamentable? Perdemos la oportunidad de conocernos en profundidad, de aceptarnos y de autoconstruirnos de forma auténtica en la persona que quisiéramos ser.

No asumir la responsabilidad, no hacerse cargo está tan arraigado en el comportamiento humano que se expresa en todas las esferas de la vida. Los gobiernos, si no avanzan, tienen la excusa en las acciones entorpecedoras de otros países, la mala situación internacional, el cambio climático, la oposición, etc. Las empresas culpan a la competencia, al gobierno, varias opciones tienen. Si los hijos no son como los padres quieren, es que se descarriaron por su cuenta. Si alguien se considera un fracasado u otro problema insoluble, ahí está el manido recurso de una infancia desgraciada y desatendida por los padres.

Claro que las circunstancias influyen, somos seres sociales. En ocasiones es tal el impacto externo que realmente puede hasta invalidar a alguien, pero son situaciones extremas, no hablo de esas. Sin embargo, hasta en los extremos la orientación hacia uno mismo puede quedar intacta: lo que no te pueden quitar es la voluntad de ser dueño de ti.

Cuando no nos queremos hacer cargo siempre aparece un culpable y ese nunca somos nosotros. Ya hasta resulta una rara avis quien se asume resultado de sí mismo como haría ver Neruda en su conocido poema.

Pero, al final, no podemos escapar de nosotros por mucho que lo intentemos, que tratemos de engañarnos. Una vez que tienes conciencia de tu existencia, tu bienestar y felicidad se fundamentan en la autonomía y determinación, exigen hacerte cargo, ser responsable. No queda otra opción, la más recomendable, la que están en tus manos: mejora tu vida.

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