Quiérete mucho, siempre

¡QUIÉRETE, QUIÉRETE MUCHO!

Cada tanto deberías hacerte una sesión personal, íntima, con aquellas fotos que quisieras, esas que te hacen bien, que te gustan. Donde ves que eres tú. ¡Quiérete, quiérete mucho!

Regálate un diálogo relajado frente a tu espejo favorito, vístete a solas como te parezca, disfruta estar contigo, con tu respiración. Tu jadeo. Tu alma toda. Tu cuerpo entero. Todo tú.

Mírate, gusta de lo que ves. Lo que ves en lo profundo, en la complicidad de ti, eres tú, ámate.

Da gracias, date las gracias por tu compañía.

Y háblale despacio a esa, tu persona favorita. Háblale de ti. Pídele que te diga de ella. ¿Qué ve? ¿Cuáles son sus sueños? Que te cuente de sus heridas. Que te descubra su mundo.

Ella y tú saben que nunca, nunca, se abandonarán. No lo han hecho hasta ahora, condenadas están a ser felices, siempre juntas, muy juntas.

Esa persona, tu alter persona, no te pone excusas.  No es menester que se lo pidas: ella te espera a diario, brazos abiertos, corazón tierno y vibrante para mimarte.

Acaríciate, que en esa caricia descansa seguro, eterno, se fragua, bello, único, tu amor por ti.

Quiérete, quiérete mucho.

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